Sentimientos y Emociones

Estaciones


Recientemente leí un devocional sobre cómo las cosas podían cambiar y me llamó la atención la comparación que hizo el autor sobre las estaciones del año y los cambios necesarios en nuestra vida.

Y es que al igual que las estaciones del año, que son los periodos de tiempo en que se divide el año, nosotros como seres humanos atravesamos por distintos periodos en nuestras vidas que pueden compararse a dichas estaciones. Esos cambios son nuestras experiencias y vivencias.

Ya sea que nosotros, en el Hemisferio Norte, comencemos con la Primavera y el Hemisferio Sur con el Otoño, sin duda alguna y sin importar el orden, también hemos pasado por esas primaveras y otoños en algún momento de nuestras vidas.

Estaciones y Emociones

Mucho se ha hablado de como las estaciones del año cambian nuestras emociones, y aunque no todo lo que nos pasa es culpa de las estaciones, sí pueden ejercer alguna influencia en como nos sentimos o comportamos. Claro está, nuestro pasado, experiencias personales y/o familiares predisponen estos cambios.

Vale la pena mencionar que son muchas las personas que experimentan diferentes tipos de emociones de acuerdo a la estación del año donde se encuentren. Lo que se conoce como trastorno afectivo estacional (TAE), es un trastorno del estado de ánimo caracterizado por la presencia de síntomas de depresión durante una cierta época del año, generalmente en invierno. Regularmente, los síntomas se manifiestan al final del otoño o principios del invierno y desaparecen durante el verano. Un tipo menos común ocurre durante el verano; comienza al final de la primavera o inicios del verano y desaparece durante el invierno.

¿En qué estación te encuentras?

•Primavera- La primavera se caracteriza porque todo comienza a florecer y a llenarse de color. Se siente un aire cálido y el verdor de las hojas comienza a aparecer después de un frío invierno. Que bien se siente de solo pensarlo! ¿verdad? Es que la primavera es una de las estaciones mas hermosas que tiene el año, por eso la esperamos con tanta expectativa y cuando llega despierta en nosotros alegría, paz, amor. Generalmente nos trae buenos recuerdos, vitalidad y deseos de emprender, de comenzar nuevamente lo que habíamos dejado. Es nuestro periodo de renacer, luchar por nuestros sueños y crear nuevos hábitos tanto emocionales como espirituales. Es nuestra primavera. Pero, si bien es una época que evoca felicidad y nuevos retos, igual debemos ser prudentes al tomar decisiones y ser conscientes de nuestros impulsos para evitar errores que podamos luego lamentar. Con prudencia podemos discernir y distinguir lo bueno de lo malo. Es una época de cambio, de transformación, llena tu alma y corazón para que florezca.

»Yo, la sabiduría, convivo con la prudencia
    y poseo conocimiento y discreción.
Nueva Versión Internacional (NVI)

Verano- Mi estación favorita!! El verano nos recuerda que ya vienen las vacaciones, playa, sol, arena y diversión. Rememoramos nuestros años de niñez y adolescencia. Es época de relajación. Las estaciones nos van transformando. Estar en nuestro verano nos da la confianza de que lo que resta es disfrutar de lo trabajado, de los logros obtenidos, de que todo ya pasó y podemos olvidarnos de las preocupaciones. Todo lo demás puede esperar. Estamos en una dimensión donde lo que antes te molestaba ya no te molesta, no te dejas llevar por emociones porque confías plenamente en la voluntad de Dios. Es aquí donde estas enfocada, donde entiendes que en medio de tus pruebas existe un propósito.

Sin embargo, todo pasa y así como vienen y van las estaciones del año igualmente pasan nuestras estaciones. Siempre aparecerán nuevas pruebas y es importante que guardemos en nuestro corazón todo lo aprendido para cuando llegue otro invierno podamos aplicarlas. Aprovecha tu verano, es tiempo de crecer y bendecir a otros.

Salmos 138:8Jehová cumplirá su propósito en mí; Tu misericordia, oh Jehová, es para siempre; No desampares la obra de tus manos.

•Otoño– Una de las maneras más fáciles de identificar que llegó el Otoño es cuando las hojas comienzan a caer y los árboles pierden el verdor que los caracteriza por el invierno que se avecina. Si bien nuestra piel y nuestro cuerpo necesitan más cuidados en esta temporada, nuestro corazón es el que más atención requiere. El Otoño puede llevarnos a un estado emocional sensible y melancólico. Cuando pasamos por el Otoño la rutina y las adversidades del día a día nos quitan tiempo de sentarnos a pensar, de calmarnos y quedarnos quietos. Quedarnos quietos es el requisito para lograr cambios profundos en nuestra vida. Es así como Dios nos habla. La madurez es esencial para equilibrar nuestras vidas. Es la señal de que tomamos nuestras vidas con la importancia necesaria y que se requiere. Es la transición entre el verano y el invierno. Todas la experiencias que atravesamos son necesarias para poder llegar a la madurez. Busca el reposo y permítele a Dios que se mueva en tu interior.

Salmos 46:1Estad quietos, y conoced que yo soy Dios;Seré exaltado entre las naciones; enaltecido seré en la tierra.
Salmos 46:1Dios es nuestro amparo y nuestra fortaleza,
    nuestra ayuda segura en momentos de angustia.

•Invierno- Época de nieve y frío en muchos lugares. Todo se torna blanco. Los días son más cortos. Y es también la estación más corta de año. El invierno está relacionado al miedo, a la oscuridad y a la depresión, pero también es el momento ideal para mirar hacia el interior, meditar, ocuparnos de nuestros problemas personales y dejar de lado las inseguridades. Debemos siempre sacar lo bueno de lo que no es tan bueno. Lo digo por mi propia experiencia. Durante muchos años detesté la temporada del invierno, me deprimía, estaba mucho más sensible y no entendía porqué. Pero gracias a una compañera de trabajo de aquella época pude entender que las heridas emocionales de mi niñez eran la causa. No saber quien era mi papá y no conocer a mi mamá porque murió cuando yo apenas tenia un año y medio causaron un gran vacío en mi corazón que no me dejaba disfrutar de esa temporada aún cuando tenía niños pequeños.

Es decir, que aunque estemos en una temporada gris y fría en nuestra vida, Dios nos da la inteligencia y la sabiduría para poder sobreponernos a esa estación. Su palabra dice que con la prueba viene también la salida (1 Cor. 10:13). Es en la pruebas donde nos forjamos, donde es posible lograr un cambio. Una transformación que comienza en el alma. Es de adentro hacia afuera. El invierno no es eterno. Entrégale a Dios el control de tu vida, deja que dirija tus pasos y calme la tormenta de nieve emocional. Busca el calor del Espíritu Santo.

Romanos 12:2No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.

Las diferentes estaciones pueden atravesar tu vida, pero el resultado final de lo que pase depende de ti. Es tu decisión conformarte o entregarte a la transformación.